“Mamá me pegó”


- Mamá me pegó… (palabra inentendible) las burbujas.
- ¿Te pegó con el juguete de las burbujas? Mmm, ¿y cómo fue?
- Mamá dijo: “Duérmete, Cristina”.
- Y ¿qué más?
- Mamá dijo: “¡Mi amor!”.
- Y ¿qué más?
- Mamá me pegó.

Mientras este diálogo entre mi marido y mi hija se producía, yo estaba en otra habitación atorada de risa. 
1) Porque Cristina cuenta todo, todo. O sea, ¡cuidado con lo que digo! 
2) Porque graba en su memoria cada palabra y cada gesto. 
3) Porque creo que debo enseñarle la importancia del “objeto directo” –sintaxis, rama de la Lingüística.

Resulta que, efectivamente, mamá le pegó. Le pegó –del verbo “poner un objeto adhesivo”un sticker en su pierna, un sticker que despegamos juntas de un juguete de burbujas que tenía. Sin embargo, todo parecía indicar que mi hija estaba medio loca –bueno, sí que lo es un poquito, je–, porque contaba que “le había pegado” con mucha alegría.

Me pregunto: ¿Así lo contará también en el nido? ¿Recibiré hoy una notificación del Inabif o alguna entidad por el estilo?

No puedo evitar reírme, al margen de las denuncias que me caigan, fue demasiado gracioso. ¿Y saben qué? Me quedo con la forma en que Cris imitó mi “¡mi amor!”, porque eso quiere decir que es capaz de interiorizar las muestras de afecto y amor que recibe. Punto para mamá.


¿Y ustedes, tienen muestras de cariño para con sus hijos?