¿Y si lo tiro por la ventana?


Ayer pasé por un día de locos. Salí a pasear un rato, calculando la hora para llegar y que Iker coma su snack de media mañana. Estábamos ya de regreso y empezó a llorar cada vez más fuerte. Traté de calmarlo, le daba besos, le decía que lo entendía, que ya íbamos a llegar a la casa. 

Traté de respetar sus sentimientos porque eso es lo que una crianza con respeto practica... pero les juro que Iker no paraba. Cada vez el llanto era más fuerte y más intenso. Más largo, más agudo, más todo! y solo pensé: ¿y si lo tiro por la ventana? Pues ya habíamos llegado a casa.

¿Cómo puedo pensar eso? Iker es solo un bebé. Algo necesita y por eso está llorando así... no puedo ser tan mala y pensar en algo tan feo. Y rápidamente lo abracé con todas mis fuerzas y minutos después se calmó.

¿Qué quería? pues no estoy completamente segura pero terminamos echados en la cama, juntitos. El tomando leche, muy tranquilo y relajado al fin. Y yo… meditando sobre lo que había pasado en mi malévola mente de madre.

¿Qué pasa cuando tu dices que practicas una crianza con amor y respeto y se te vienen estos pensamientos feos?

No fue fácil. Es la segunda vez que me viene un pensamiento así y me asusto un poco. Pero hace unos días leí sobre esto y es más normal de lo que parece. Todas las madres pasamos por estos momentos. Son flashes de segundos que deseamos algo solo para poder salir de esa situación.

Lo cierto es que después de ese pensamiento, el amor a tu bebé es un poco más mágico (jaja quizás por el sentimiento de culpa).

Y si, si me sentí culpable y cuando vi a Iker hasta me puse triste y quise llorar por haber pensado algo tan horrible. Pero creo que muchas mamás hemos pasado por esos pensamientos feos en algún momento de nuestra maternidad.

Estoy segura que no será la última vez y también estoy segura de que solo es un pensamiento. A parte, muchas veces pasa que tu bebé llora y llora y llora… a veces puedes calmarlo y otras, necesitas calmarte TU primero. Así como lo escuchan, nosotras también necesitamos calmarnos, respirar profundo para poder tener energías positivas y atender a nuestro bebé.

No está mal que un ratito nos salgamos del cuarto y respiremos o nos mojemos la cara para estar mas frescas y enfrentar la situación que a veces nos cansa y nos maltrata. Estos pensamientos feos son solamente formas de “escapar” de esa situación en la que no queremos estar. 

No nos maltratemos. Tratemos de estar lo mejor posible con nuestros bebés. Por eso, después de haber meditado tanto lo que me pasó ayer, me he dado cuenta que tenemos todo el derecho de un ratito dejar que siga llorando nuestro bebé para que nosotras nos calmemos y podamos atenderlo. 

Una crianza con amor y respeto también practica esto. Todas las crianzas pasamos por estos momentos pico donde queremos explotar. Todas las madres pasamos por esto. Algunas con pensamientos feos, otras con ganas de gritar, otras lloran, otras tiran un peluche y se desahogan. Lo que tenemos que tener en cuenta es que hay que respetar la forma en cómo nos estamos sintiendo y cómo se está sintiendo nuestro bebé. Es muy importante que demostremos las emociones, que las saquemos de nuestro interior para que no se queden ahí guardadas esperando.