Los niños y las pesadillas


El otro día, cuando regresábamos del colegio, escuchamos en la radio una pregunta: “Si pudieras cambiar el pasado ¿qué cambiarías?”. Lo miré a Joaquín, de 9 años, y le dirigí la pregunta. Se quedó pensando por un rato y me dijo: “No habría visto esas imágenes que me dieron miedo”. “¿Por qué hijito?”, indagué. “Para no tener pesadillas”.

Esa frase de Joaquín nos mostró que estábamos en lo correcto cuando le restringimos o vetamos algunos programas. Cuántas veces él nos ha reclamado, pataleado, insistido, argumentado para lograr el permiso y ver lo que a sus amigos sí les dejan ver.

Cuando algo les impacta, es muy posible que sueñen con eso y hasta tengan pesadillas. Programas de televisión, emociones fuertes, experiencias intensas –visto desde la perspectiva y personalidad del niño-. Hace unas semanas, a la hora de salida, del arbolito que está en la puerta del colegio cayó una arañita sobre la mochila de Ania. Oh tragedia. Ya se imaginarán la pesadilla: que la araña, que en la mochila, que en su pelo, que en su cama.


Es difícil controlarlo todo, imposible la verdad, pero en la medida que esté en nuestras manos, cuidemos lo que nuestros hijos ven y seamos sensibles a sus vivencias.