Embarazada, con náuseas y viajando por casi 11 horas a Perú


Hace dos semanas tuvimos la oportunidad de volver a nuestro amado Perú para celebrar y estar con familia. Estaba muy emocionada pero a la vez un poco nerviosa por tener que viajar embarazada, pero sobre todo, era porque mi hija esta pasando por los terribles 2 y cada vez que siente que las cosas no sales a su manera, tira un grito al aire que hasta los perros al otro lado del mundo pueden escucharla.

Estos días he estado leyendo varias noticias sobre aviones devolviendo a pasajeros con niños pequeños a la puerta de embarque. ¿La razón? Pues tenían niños que no paraban de llorar antes de despegar y las aeromozas decidían que la familia debía dejar el avión. 

Recuerdo que hasta lloré un día antes de embarcarme porque sentí que estaba cometiendo un error al viajar sin mi esposo. Para esto, debo mencionar, que este embarazo me ha dado muchos dolores de espalda y no puedo cargar a Naya por mucho tiempo. 

Y con todos esos pensamientos, me embarqué a una nueva aventura con mi pequeña. Es casi difícil recibir "piedad" por estar embarazada porque la verdad no se nota ya que apenas tengo 4 meses y en USA eso no es razón para tener prioridad de cualquier tipo.

Primer vuelo, nos dieron dos asientos a un lado del avión. Pero yo fui recontra preparada, lleve stickers, libros para pintar, juguetes y música por si Naya se incomodaba en el vuelo e íbamos a estar ahí solo por dos horas pero la última vez que viajamos, ella no quiso estar sentada ni media hora.

Felizmente, estaba cansada. La habíamos hecho "madrugar" porque nuestra pequeña duerme hasta la 10 si le dejamos, entonces estaba cansada en el primer vuelo y le puse una almohada y se echó a tomar una siestita. Hasta ahí todo bien.



Teníamos una para de 3 horas en Houston, asi que la mejor opción era alimentarla y dejarla correr hasta que sus piernitas estén muy cansadas. Yo me caía de sueño y rogaba dentro de mi que ella duerma en el vuelo siguiente que iban a ser de casi 7 horas.

Segundo vuelo. Comencé a sentir náuseas y sabía que era por todo el cansancio y lo poco que había comido. Igual, no sabía que comer porque todo me parecía horroroso y personalmente no me gusta la comida que dan en el avión. Tomé una pastillita que me dio mi doctora para no tener náuseas y esperé que haga efecto. 

Entramos al avión y nos tocó sentarnos a lado de un señor mayor. De hecho, había espacio para estirar las piernas y posiblemente poner a Naya en el piso para que duerma. Pero el señor se veía muy incómodo de tener que viajar a lado de nosotras y me dijo "Y si le dices para que te busquen dos asientos, porque vas a estar muy incomoda acá". Tenía razón, pero por como lo dijo, era mas porque no nos quería a su lado. Así que seguí su consejo.

Felizmente había una fila completita para las dos. Tres asientos para que Naya pueda dormir tranquila. Nos mudamos justo antes de despegar y cuando por fin pensé que nos habíamos deshecho del señor que no nos quería, noté una señora que nos dio la mirada del odio jajaja. Para colmo de males, Naya comenzó a gritar justo antes de despegar porque quería caminar y yo no la dejé y lo hizo en varias ocasiones en la primera media hora de vuelo.

Yo, cansada con un poquito de náuseas cerré los ojos y elevé una oración para que podamos las dos descansar. Luego le dije a mi hijita "Bebé, mami esta muy cansada y quiero dormir, ya?" Ella me respondió "Naya dormir también". Se sentó muy cerca a mi, cerró sus ojitos y se quedó dormida!!!!!


No saben que casi me pongo a llorar. Nunca había sentido tanto alivio y por fín podía yo también comenzar a descansar, asi que la eché en dos sillas y pude dormir por momentos. 

Naya durmió hasta una hora antes de que aterricemos, por lo tanto aproveché en darle de comer y luego se puso a ver sus dibujos. Lo bueno de esto? Mi hija había descansado, lo maló? se despertó con mucha energía y comenzó a hablar fuerte y hasta a cantar en el avión y cuando ya había olvidado a la señora con la mirada destructiva, me encontré con su rostro otra vez. 

Esto es para ti amiga con ojos destructivos. 
Yo no viajo con mi hija para torturarte, yo no la entreno para gritar en lugares cerrados. Además, ¿estas esperando que una niña de 2 años se quede sentada por casi 7 horas sin hacer nada? No te pido que me entiendas, porque si no eres madre o no estas al rededor de niños, no vas a entender que los niños tienen mucha energía y a veces se molestan por las cosas mas simples de la vida y tu como adulto deberías tener mejor control de tus miradas venenosas. 
Solo para comunicarte, como madre que ha viajado con su pequeña en varias ocasiones, me preparo para cada viaje y empaco cosas para entretener a mi niña. No salgo de mi casa pensado que lo que pase será. Porque yo entiendo que el grito de un pequeño puede ser perturbador, créeme, yo vivo con ella, yo se que es sentir que te puedes quedar loca con esos gritos, pero tu apenas estas lidiando con ella por un par de horas. 

Y casi lo mismo va para aquellas aeromozas que piensan que porque un niño grita, es lo mejor sacar a la familia del vuelo. Estamos en un país libre, en donde podemos ir a donde nos da la gana, con cuantos hijos tengamos. Yo estoy pagando por un servicio y espero el mejor. Y no, yo no me voy a bajar del avión si a ti se te ocurre sacarme. Si estas con el periodo o has tenido el peor día, recuerda que tu elegiste este trabajo, así que espero el mejor de los tratos para mi y mi familia. Y no, no me pidas que calle y controle a mi niña como si no lo estuviera haciendo desde ya. 

  
Mamis, esa ha sido la primera parte de nuestra aventura a Perucito. Realmente quería compartir con ustedes, porque sé que muchas viajan con sus pequeños y sienten las mismas preocupaciones y ansiedades que yo. No importa cuantas veces nos vayamos de viaje con Naya, siento que ella es muy impredecible y no se como reaccionará. 

Gracias por todo su apoyo y por leerme, No saben lo mucho que aprecio su compañía y comentarios.

Hasta la próxima! Bye bye girls!