Aprendiendo a desapegarme y a liberarme por medio de mi ropa


Hace un tiempo atrás, me encontraba mirando mi closet y pensé, ¡¡en que momento me llené de tanta ropa!!  Mientras miraba, reconocía prendas que no uso desde hace tiempo, incluso había ropa que ni me queda desde hace años luz, ilusa yo, la guardaba pensando en que algún día me volverá a quedar…
Y seguro les pasará también lo mismo a ustedes: ¡terminamos siempre poniéndonos lo mismo! Y sin embargo muchas veces nos cuesta tanto deshacernos de nuestra ropa… le ponemos un recuerdo especial a cada una de ellas… “esta es de mi viaje a…”, “este es de mi primera cita con…” y así sucesivamente, pareciera que siempre hay una buena excusa para no deshacernos de ella… pero, al fin y al cabo, ¿es solo ropa no? Y ni les cuento de cuántas toallas, cubrecamas, fundas de cojín terminé sacando… realmente, ¿en qué momento me llené de ellas? Ni siquiera recuerdo haberlas comprado…


Si al fin y al cabo, como les mencioné antes, nos ponemos las mismas ropas, las cuales combinamos entre sí y nos secamos siempre con las mismas 2 o 3 toallas y de igual forma con todo lo demás.  El solo pensar que compro y sigo acumulando cosas en mi closet mientras hay personas que realmente necesitan ropa y abrigo me deja un malestar espantoso, así que tomé una decisión la cual había escuchado antes en algún lugar, por cada pieza de ropa que compre donaré otra de mi closet, eso hará:

Primero, que piense mejor antes de comprar algo en si realmente lo necesito.
Segundo,  me ayudará a no apegarme a las cosas y a no acumularlas innecesariamente. 
Tercero, no entraré en este círculo materialista y angustioso de la necesidad de estar a la moda o con lo último (lo cual tampoco quiere decir que no me guste verme bien ¡ojo! Hablo de la angustia de estar “a la moda”).  
Cuarto y más importante apoyaré a personas que realmente lo necesitan.

Así que puse manos a la obra y comencé a llenar las bolsas, la verdad, terminé sacando un promedio de 3 piezas por cada pieza comprada y no saben la sensación de libertad y desapego que sentí… si me lo hubieran dicho no lo hubiese creído, ¡¡tenía que sentirlo por mí misma!! Y pensé ¿¡¿por qué no lo hice antes?!?, ¡algo tan sencillo!

Y así fue que me liberé… me liberé de ese polo que usé en el viaje, me liberé de la ropa que usé para esa fiesta… y me fui desapegando de mi pasado… ¡increíble que la ropa tuviese ese efecto!, como el apego a las cosas es tan sutil… y más pasa el tiempo, a más cosas les vamos dando ese “valor” adicional…

Claro, hay algunas piezas muy especiales con las que me quedé, pero son realmente unas cuántas… así que las invito a hacer lo mismo, desapeguémonos  de las ropas que ya no usemos, liberémonos del pasado y donemos nuestras ropas a personas que realmente lo necesiten y que seguro escribirán un nuevo presente con ellas…


Las amo…