El tiempo cuenta y no pasa




Esta semana que pasó me di cuenta que solo para los que amamos profundamente a Gabriel el tiempo cuenta y no pasa. A que me refiero?

El tiempo cuenta porque somos conscientes del tiempo que ha pasado desde su partida y que no pasa porque no es algo que se pueda olvidar, no es una página para ser volteada y superada. Es así repito para los que amamos profundamente a quien partió...para los demás? No, para ellos no.

No juzgo, no culpo, no critico pero si me pongo a pensar en cómo algo tan trascendental en mi vida, algo que marcó un antes y un después, pueda para otras personas no significar tanto. Como pueden no tenerlo presente?

La respuesta es muy simple...no era su hijo, no era su nieto, no era su sobrino. Lo entiendo, lo comprendo, no juzgo, no critico pero lo analizo.

La semana pasada estaba en una reunión con unas personas y una de ellas hizo un comentario sobre la muerte de mi hijo que me dejó, tengo que confesarlo, helada...no quiero entrar en detalles de lo sucedido pero lo que dijo fue: y esto fue cuando se le murió el hijo...el hijo??? Yo sé que esta persona no es mala, simplemente es desatinada, simplemente o no tan simplemente no se dio cuenta de cómo lo dijo, las palabras que usó y creo que no se percató que la mamá de ese hijo era yo y estaba ahí sentada frente a ella. Solo la miré, respiré y mantuve silencio...traté de comprender lo que había sucedido y por qué lo había dicho así y llegue a la conclusión inicial: El tiempo para ellos no cuenta y si pasa.

Para ella lo de mi hijo ya pasó, fue hace tiempo (según su tiempo), yo ya se supone lo he superado, olvidado, he seguido con mi vida.

Sí, es cierto, si he seguido con mi vida pero eso no significa que no cuente cada día, que cada día de mi vida piense en mi Gabriel y llene mis pulmones de aire en un suspiro profundo y melancólico...que haya seguido con mi vida, viviendo con alegría no quiere decir que no extrañe a mi hijo con desesperación.

La partida de un hijo no se supera, no se pasa simplemente la página, es algo con lo que vamos a vivir toda la vida, con ese vacío, con esa ausencia, con ese recuerdo si bien ya no doloroso pero si presente, si melancólico, si nostálgico.


Mi hijo partió, si partió pero sigue tan presente e incluso más presente que cualquiera de nosotros!