Cuando se termina el colecho…




"No mamá, yo mi cuna, tú tu cama", es una frase que jamás olvidaré...

Siento como si hubiese sido ayer la primera vez que Brianna dormía entre papi y mami, acurrucadita mientras tomaba la leche del pecho de mamá. Recuerdo aquellas noches en las que pasaba la mayor parte del tiempo despierta porque aún no sabía dormir más de 2 horas seguidas, pero gracias a que estaba a mi lado podía sentir sus movimientos, respiración, temperatura y todo lo necesario para estar tranquila.

Ahora me dice que me vaya a mi cama y que ella dormirá en su cunita. Esa cuna que al principio servía de cama de sus muñecos; y que luego yo rogaba para que la use, porque creció tanto que dormía sin moverme por temor a despertarla y papá parecía petrificado al otro extremo de la cama.
Sin duda está creciendo, se está volviendo una niña segura, llena de vida y de confianza, y eso me gusta. Sin embargo no puedo evitar ponerme nostálgica al darme cuenta que cada paso que da y cada etapa que supera la hace más independiente.

Sólo me queda aprovechar las veces que jugamos a dar volantines en la cama, cuando estamos echadas y juntamos nuestras plantas de los pies y movemos las piernas como si manejáramos bicicleta, o cuando saltas sobre el colchón (y encima mío también jaja).

Debo confesar, en base a mi experiencia, que el colecho ha ayudado a que este cambio sea tan natural, sin esfuerzo ni obligaciones. Así como ella decidió empezar a dormir en su cuna, también está aprendiendo a dormirse sola. Es increíble ¿no? A veces uno cree que los hijos serán de una forma por siempre, pero cuando menos nos lo imaginamos ya entraron a otra etapa de su infancia .



Para Bri :

Si por la noche quieres venir a la cama de tus papis, ten por seguro que estaremos muy felices de estar toda la noche apachurrados. Porque si en algún momento pensé que no extrañaría dormir a un extremo de la cama, admito que estaba equivocada.