Abrazando mi locura

 


Sólo los que han pasado por una experiencia igual se pueden comprender. Y esto va para todos y para todas las experiencias.

Algo que se habla mucho en los grupos de Thaniyay es acerca de las señales que recibimos de nuestros hijos. Señales maravillosas que nos hacen darnos cuenta que ellos siguen con nosotros, que no se han ido.
Muchas veces esas señales aparte de ser maravillosas pueden formar parte de una película de ciencia ficción. Si, muchos papas han recibido señales fuera de este mundo, señales que incluso a ellos les han hecho dudar de si fue verdad o se lo imaginaron.
A nosotros, los papás que hemos perdido un hijo y que también hemos recibido alguna señal literalmente fuera de este mundo no nos parece para nada irreal.
Le creemos! Si, le creemos con cada célula de nuestro cuerpo, no se nos ocurre ni por instante dudar del testimonio de esa mamá o de ese papá, es más hasta sentimos un poquito de envidia sana y desearíamos que esa señal nos hubiese pasado a nosotros.

La semana pasada en uno de los grupos, una mamá contó acerca de una señal que recibió de su hijo a altas horas de la noche. Al terminar de contarnos nos dijo: "toda la semana he estado esperando venir al grupo para contarles porque sabía que ustedes si me iban a creer (y claro que le creímos) si lo contaba en otro lugar o a otras personas iban a creer que estaba loca"

Y si, muchas veces los demás, y por demás entiéndase las personas que no han perdido un hijo, pueden pensar que nos estamos volviendo locos.

Locos por hablar con nuestros hijos en voz alta, locos por tal vez en alguna ocasión haberlos visto en la casa o como una sombra, locos por quedarnos mirando fijamente a ese niño o a esa niña que se parece tanto a nuestro hijo/a (deben pensar que lo vamos a secuestrar), locos por tal vez dejar una silla vacía siempre que vamos a un restaurante o en el comedor de nuestra casa, locos por incluir a nuestro hijo que ha partido cuando nos preguntan cuántos hijos tenemos....como si el hecho que hayan partido antes nos quitara el derecho de ser sus madres y a ellos el derecho de seguir perteneciendo a nuestra familia, locos por levantarnos en la madrugada para poder llorar (así nadie nos ve ni nos escucha), locos por sentir que a veces en la quietud de la noche mientras estamos echados en nuestra cama pensando en ellos sentimos claramente como alguien nos abraza y sabemos en nuestros corazón que son ellos, locos por haber pensado alguna vez en irnos con ellos, en que se sentiría morir, locos por fantasear con morir y así poder volver a nuestros hijos, locos por amar y hablar de alguien como si estuviera con nosotros, locos por pensar en porque no fue el hijo de alguien más el que murió, locos por tener la seguridad que ellos nos escuchan, locos por sentirnos bendecidos de tener un hijo en el cielo, locos por sentir y tener la plena seguridad que ellos nos cuidan, nos protegen, locos por no sentirnos nunca solos ya que ellos siempre están con nosotros....y podría seguir nombrando más locuras...

Tal vez si estamos locos o estemos fumando de la mala (como muy graciosamente dice una mamá del grupo) pero la única certeza que tengo es que para estar donde estoy y como estoy definitivamente un grado de locura tengo.

Con amor y locura,