Una mamá peruana en Alemania


Puede que por ahí alguna otra mami en la misma situación me lea y no esté de acuerdo conmigo, pero les contaré, según mi experiencia, algunas situaciones que me dejaron muy sorprendida ante las grandes diferencias de crianza entre Sudamérica y Alemania:

1.       Todo empezó cuando Lukas cumplió un año y yo me preocupaba por… el GRAN evento del año de su vida, el primer añito, la fiesta, la decoración, etc. Como buena mamá limeña que soy, ya estaba súper organizada, ya había invitado a toda la familia y amigos. Todos muy sorprendidos me confirmaban que vendrían. A su vez por casa me contaban que acá el primer año pues se celebra de manera discreta en casa, y ante tanto afán se seguían sorprendiendo. Acá las celebraciones se hacen cuando ingresan al Kinder más o menos. #mesarioquéeseso?

2.       Cuando me reuní con otras mamas en un “Elternkindgruppe” llámese grupo de padres e hijos, yo estaba sorprendida como las mamás llegaban y ponían a sus hijos sobre la matte de juegos y se ponían a conversar entre ellas mientras los bebés entre 1 y 2 años corrían libres (por supuesto en un ambiente seguro), yo muy nerviosa y con un alemán no tan bueno, le recordaba a Lukas “no se pega”, “no le quites”, “con cuidado”... blabla. Como se imaginarán era la única que estaba ahí con los niños, tanto que todos querían jugar conmigo menos Lukas, él estaba en etapa de exploración, los otros nenes me querían explorar a mí. Acá los padres promueven la independencia en los niños, ellos deben aprender a conocer sus límites solos, los papás confían en ellos desde muy pequeños.

3.       Los juegos en los parques me parecen en algunos casos un poco peligrosos porque no tienen protectores de esponja, por ejemplo: Hay montañitas de roca que son para que los niños las escalen, no tienen piedritas para ayudar a subir, y el piso alrededor no es de material suave. Yo moría del susto cuando veía como niños de 4 años gritaban para que sus papás les celebren que habían llegado a la cima. Sin embargo como mencioné antes, desde chiquitos aprenden cuáles son los peligros y cómo cada cosa funciona, simplemente los papás les dan la libertad para que puedan vencer sus miedos. Así mismo desde muy pequeños aprenden cómo se prende una vela, como se enchufan las cosas y cómo funciona cada cosa que normalmente en Lima diríamos NO “esto no es para niños”.

4.       Así esté lloviendo y nevando los niños salen a jugar bien abrigados, mientras yo pensaba que se me puede enfermar y que mejor juguemos en casa, acá pues lo “empaquetan” bien y a jugar se ha dicho.

5.       Alrededor de las 2 de la tarde se ven muchos niños por supermercados, parques y cercanías a los colegios SOLOS, de 7 o 9 años, solitos muy campantes ellos. Yo preguntaba asombrada si esto era normal, y pues sí, así es! Es más hasta se les ve tomar el metro en la ciudad. Yo pensaba preocupada si no se perdían niños, pero por lo que leí estos son casos muy extraños. En Lima lo dejaría ir solo a la bodeguita y mirándolo en todo momento.

Acá diría que no se habla de diferentes estilos de crianza, acá por lo general se practica una crianza libre donde todo se basa en la confianza. Y yo viniendo de una cultura diferente aun ando acostumbrándome a cómo manejar las diferencias y equilibrar mis creencias con las creencias locales. Sé que no debo cortarle las alas a mi hijo, pero también tengo miedos que debo superar si quiero criarlo en armonía con nuestra ambiente.

Todo es un reto en el mundo de mamás.


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