El amor de los hijos no se compra



Recordemos siempre que los vínculos se construyen y se fortalecen con cariño, presencia e incondicionalidad. El amor es algo imposible de comprar, pero ocurre con frecuencia que la rutina nos absorbe y tenemos tantas cosas que hacer que se vuelve difícil dedicarles el tiempo que quisiéramos a nuestros hijos. Ello genera mucha culpa y a veces buscamos aplacarla intentando llenar nuestra ausencia con cosas materiales. Sin embargo, y si bien puede ayudarnos como adultos a calmar la culpa “por un rato” todos sabemos que nada es mas importante para nuestro hijos que nuestra presencia, sobretodo durante los cuidados básicos y algunos momentos de juego juntos.  Además, ellos valoran mucho mas nuestras caricias, así que es mejor para nuestra relación con ellos que lleguemos del trabajo con “una bolsa llena de besitos y cosquillas” que con un juguete, por ejemplo.

Resulta fundamental organizarnos y comprometernos a dedicarles ciertos espacios a nuestros pequeños. En cada caso dependerá de los horarios personales, pero procuremos participar de momentos como el baño, la comida, la hora de acostarlos, juego… por lo menos alguna vez durante la semana. A veces funciona plantearlo como algo fijo para lograr un mayor compromiso de nuestra parte, “todos los miércoles papá llegará a bañarte”, ello genera también estabilidad y estructura para el niño en la medida en que se logre cumplir. Pero si no estamos seguros de poder cumplirlo es mejor no comprometernos en un día fijo, pues podríamos desilusionar mucho a nuestros hijos si fallamos ante algo que ellos esperan con entusiasmo.

Suerte y paciencia,