Una semana santa feliz


Ya estamos en semana santa o pascua, como prefieran llamarle, y el ambiente cambia, aunque no como en Navidad pero cambia, todos nos preparamos para aprovechar al máximo esos días feriados que no nos van nada mal, días todavía de sol, algunos se escapan de Lima, otros se quedan pero todos buscamos que hacer y a donde ir especialmente por los enanos, pasar un tiempo en familia, a algunos los embarga un sentimiento religioso a otros no mucho, pero es una fecha especial de alguna forma dependiendo del país y las tradiciones culturales o familiares de cada uno. Recuerdo que cuando era niña la semana santa me parecía un poco aburrida, soy sincera y no creo ser la única de mi generación, aunque la parte buena era que no tenías que ir al colegio, pero a algunos niños se les prohibía salir a jugar, escuchar música o cualquier cosa que sonara divertido, mi mamá no nos prohibía eso, siempre fue un poco rebelde a las tradiciones, aunque creía en Dios, tampoco comíamos carne a  insistencia de mi papá, sino pescado, aunque no se porqué si él nunca ha sido muy religioso, en fin, pero siempre cocinaban algo rico. Ah y no nos podemos olvidar de la programación de todos los años en la tele para estas fiestas, en una época sin cable ni internet (me siento un poco antigua jaja), no podíamos ver otra cosa que películas como Los diez mandamientos, Ben Hur, La vida de Jesús, etc y aunque las repiten todos los años confieso que me gustan, son una tradición,  pero sin embargo lo que más me intrigaba de todo, a mi corta edad, era la crucifixión de Jesús, me preguntaba a mí misma, ¿porqué, si él era bueno, le hacían daño?, me impactaba mucho, me daba mucha pena, “Pobrecito” pensaba y no entendía, eran unos días un poco quietos y por momentos lúgubres también.

No me sorprende que las cosas hayan cambiado tanto, al menos es lo que observo, y es que nadie quiere una semana de feriado largo que sea triste, donde se hable de muerte y preferimos cosas más alegres como los huevos de pascua y el conejo, hacer turismo y pasear, y no me malentiendan me parece genial, a mi hija le encantan los huevos sorpresas pero toodo el año, no sólo en pascua, y estos son días perfectos para hacer cosas juntos como familia, algunos tienen sus propias tradiciones en estas fechas, es buena idea tener esos momentos especiales en familia. Pero algo que no quiero es que mi hija se sienta como yo me sentía de niña en estos días, pero tampoco quiero que ignore qué es lo que realmente celebramos en estas fechas y saben qué? algo que entendí o descubrí con el tiempo es que no celebramos la muerte, la historia de la semana santa no es una historia triste sino todo lo contrario, es una historia de amor, de alegría, de esperanza, de vida y no la figura de un cadáver colgado de una cruz, pues aunque el evento de la cruz es lo central de la celebración de estos días ya que es la muestra más grande del amor de Dios por todos nosotros, Jesús ya no está en esa cruz y esa es la parte feliz y eso es lo quiero compartir con ustedes, desde mi experiencia y de corazón, para los que creemos y porque no, para los que no también.

No soy una persona religiosa, no me gustan las religiones (respeto a los que sí la tienen), pero amo a Dios y a Jesús, el de la Biblia, no el que a veces nos muestran, sino el que dejé que entrara en mi vida y en mi corazón, el que me sacó de la depresión, el que levantó a mi hija de una muerte segura, el que me muestra su amor en pequeñas cosas y en grandes cosas, el que me da paz y esperanza en medio de las pruebas y eso me hace feliz, aun siendo yo tan imperfecta, llena de defectos, como todos, que lindo es saber que El nos ama y nos ayuda.

Este post es un pequeña reflexión en estas fechas, ya sea que estés de viaje, de paseo, en el campo, en la playa, en tu casa, tomémonos un tiempo para meditar en estas cosas, en todas las bendiciones que recibimos a diario y no sólo de forma contemplativa, sino compartiéndola, en especial con nuestros niños, para que conozcan esta historia de amor. ¿Qué le quiero dejar a mi hija sobre la semana santa? Una semana santa alegre, pero no una alegría de unos días sino una que permanecerá en su corazón para siempre, en medio de cualquier circunstancia, por la fe en el Jesús vivo que la ama.

Lo que le diría a la niña que fui y que no entendía:

Que la cruz fue el medio y no el fin, la puerta, el sacrificio y el precio que Jesús pagó por mí, por mi pecado, por mi incapacidad de “ganarme” el cielo, de traer paz a mi corazón y para luego, con su resurrección, darme vida eterna. Jesús llevó el dolor y el sufrimiento de los hombres para que puedan experimentar gozo y alegría por la resurrección, y esa es la esperanza que nos hace estar alegres, no es una alegría efímera, pasajera sino una permanente y eterna que nos hace ver más allá de la cruz y del dolor. En un mundo cada vez más hostil, con muchas malas noticias, con mucha maldad, podemos decir que Dios nos ama y no sólo nos ama sino que lo demostró.


Que tengan una feliz semana santa!!