Llevando a mis mellizos al parque... SOLA


Sé que muchas madres no tienen problema alguno en ir con dos o más niños al parque o al centro comercial. Envidio a estas mamás. Envidio a las mamás que tienen un solo niño y pueden ir al parque relajadas sin antes encomendarse al patrón de las causas difíciles. Envidio a las mamás que tienen dos niños de diferentes edades, pues el mayor ya podría entender y hacer maniobras sin requerir mucho de su cuidado mientras el más pequeño se lo pasará durmiendo en el cochecito.

Sí, siento mucha envidia, y no estoy siendo exagerada. Porque además de verme como una loca corriendo por todo lado detrás de mis mellis, no logro cruzar más de cinco palabras con las otras mamis que están sentadas en la banca cotorreando. Y de eso también siento envidia.

Como cualquier madre yo también quiero sacar a mis niños al parque para que disfruten de los juegos y del aire libre.  En mi caso ha sido muy difícil sacar a mis vampiritos, todo un reto. Y peor pues me atreví  a salir por primera vez sola cuando ellos estaban aprendiendo a caminar. Fue una catástrofe. No llegué ni siquiera a cruzar la calle. Uno gateaba por un lado y mi otra melli corría y  tropezaba por el otro. Decidí esperar un poco más hasta que caminen más firmemente.

La segunda vez, decidí  ir al parque con juegos que está a pocos metros de mi departamento. Me aventuré ir caminando con ellos de la mano. Y casi casi fue un día exitoso. Si no fuera porque al regreso mi niño se sentó en la vereda y no había quien lo pare mientras mi niña corría imparable. Saben qué, agarré en brazos a mi niño y agarré de la mano a mi Sofi, y quise cortar camino cruzando el césped, olvidándome de la fobia que tienen a esta planta. Ya se imaginarán mi Sofi se quedó en una, en shock, para luego dar un grito de aquellos que asustan a su hermano para finalmente terminar con mi propio dúo cantándome a mis oídos. Tuve que alzarlos a los dos como pude llegando a las justas a la vereda. ¡Ay que hermoso día!

Finalmente, llegó el momento de disfrutar de una salida con mis mellis de principio a fin. Después de llenarme de coraje y alistar el cochecito, la mochilera mellicera, y yo con ropa super confortable (estaba hecha toda una scout) fuimos al mismo parque de juegos, que no es muy grande y está lejos del tráfico. Se dirigieron de frente al tobogán, el cual ya lo habían practicado muchas veces en una versión pequeñita que hay en el mall. Nos fue muy bien, obedecieron cuando les decía siéntense y por último se tiraban de panza. Tuvimos un descanso, tomamos agua y comimos algún snack y luego otra vez a los juegos, pero esta vez comenzaron a alejarse así que antes de que se aburran y estén de mal humor  di por terminado nuestro paseo (no porque ya estaba agotada, nu, nu…). Estaba demasiado orgullosa de mi misma en este punto para malograrlo. No recibí ninguna queja al sentarlos en el cochecito, y lo que es más, estaban ansiosos a que les abra la puerta de nuestro departamento para entrar. Increíble.  Por supuesto yo ya no daba más pero tenía que seguir con mi día: darles su cena, su baño, su leche, su cuento,  y ponerlos en su cuna. Ese día terminé trapo pero feliz.

Mi filosofía acerca de mellizos es probar cada paso que demos, puede ser difícil, porque no todos los niños son iguales, pero no nos limitemos a estar encerradas en la casa. Si también tienes mellizos, tienes que estar segura que  puedes hacerlo, después de todo lo que hemos hecho en el primer año, esto será papilla cuando le encuentres el truco. Y si las cosas se salen de control,  puedes poner a uno en el cochecito y rápidamente ir por el otro que corre como loco, para el momento que regreses tu niño estará recién tratando de bajar del coche. Claro todo depende de la edad, mis mellis tienen 15 meses así que esto es lo que me está tocando por ahora.


¿Y tú quién eres? ¿De las envidiadas o las envidiosas? ¡Un gran abrazo y muchos ánimos!