El mundo que yo quiero


Trato de no ver noticieros, menos de noche antes de dormir, pero es inevitable estar al tanto de lo que sucede en el mundo. El otro día me preguntaba, éste es el mundo en el cual crecerá mi hijo? Porque hay que pensar que es distinto al mundo en el que yo crecí.

Este es un mundo de mucha tecnología, en donde muchas veces lo tradicional y simple queda de lado, de más consumismo, violencia, egoísmo, racismo y muchas cosas malas. Si, en ese mundo crecerán nuestros hijos y es nuestra misión tratar de hacer un mundo mejor para ellos.

No les pasa que ven en la calle tantos carros que no dejan cruzar a la gente en los semáforos? Que no ceden el paso a mayores  ni mamás con bebés?, personas en los buses que no te dan un asiento, gente que no pide por favor, ni pide disculpas, que no reconoce errores.  Un mundo donde en los supermercados vemos diferencias y preferencias, colas que no son respetadas, malas palabras por todos lados (niños y grandes), nanas sentadas hablando por chat mientras los niños están por ahí jugando solos o con su celular. Definitivamente, no es el mundo que quiero para mi hijo, pero está en nosotros en dejarles un mundo mejor y esto es tarea de nosotros, los papás.

Desde hoy, desde este momento podemos ir sembrando cómo queremos que ellos sean ante el mundo. Enseñarles a compartir, a pedir perdón, a reconocer cuando se equivocan, a ser pacientes, obedientes, respetuosos, a ceder el paso y asiento a sus mayores. A respetar mujeres y hombres, sin importar edad ni condición. A que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. A cuidar su cuerpo, sus ideas, sus sueños. Trabajo difícil pero siento que lo lograremos!

Algunos tips para ellos, hoy por hoy, que tiene añito 4 meses, le enseño a través de canciones. Para esto el CD de Miss Rossi nos ayuda muchísimo! Canciones con letras como “Compartir, compartir”, “Todos somos iguales no importa la raza ni el color”, “Presto mis juguetes a todos mis amigos…”, “Obedezco a mamá y papá…” y con ejemplos me ayudan muchísimo!

Mati ama prestar sus juguetes, invitarte su leche o galletas, se sienta para que tú te sientes,  te abre su cajita de juguetes, te saluda y te dice chau. Creo que es un buen comienzo.


Realmente si cada uno de nosotros ponemos nuestro granito de arena podemos hacer que este mundo sea mejor a través de nuestros hijos, nuestro legado.