05 momentos divertidos como mamá



Hace unos días conversando con una amiga soltera, yo le contaba de manera graciosa como son mis días como mamá y acabamos en ataque de risa de tantas anécdotas, pero lo cierto es que cuando lo viví estaba sorprendida,  frustrada, adolorida o asqueada. Y claro que después de unas horas que las vives y las cuentas son para matarte de la risa o por lo menos el resto se reirá. Así que acá les dejo el ranking de momentos divertidos de contar pero no tan divertidos de vivir:

1.      La Maldición de Lego.- Cuando son las 3 am y tienes que ir al baño porque la más chiquita necesita ración de leche o por algún “x” motivo tienes que caminar por tu casa a estas horas, cual película de terror aparece la maldición de Lego, y si me refiero a ese momento donde casi sonámbulo pisas una de las piezas (o duplo, mi pequeño Pony o mini Pepa Pig #todoesunamenaza) y te retuerces de dolor en la oscuridad, sin opción a renegar o gritar porque si no despiertas a los niños. Y ni que decir de los juguetes con sensor que de la nada se prenden y cantan en media noche porque el gato o  el perro paso por ahí #creppy #ahoraapagotodo.

2.      El bebé correcaminos.- Cuando estás muy contenta de paseo o quizás sólo en la puerta de tu casa y tu pequeño te mira a los ojos, da una sonrisota y pega la carrera. En ese momento estás sudando la gota gorda, el terror se dibuja en tu cara y si habían vecinos o amigos cerca pues el roche se multiplica. Luego regresas triunfadora (quizás roja como un tomate si la carrera fue larga) con el nene en los brazos y sientes que te corriste la maratón, esta definitivamente es graciosa para el resto pero no para una.

3.      Modales en Fuga.- Cuando sales a cenar o quizás simplemente a un almuerzo familiar y tu pequeñito se manda un eructo de aquellos o un pedo (mamás de varoncitos me comprenderán, y si no siéntanse agradecidas)  y tu sientes como la sangre sube a tu rostro con velocidad extraterrestre, sientes que la frase trágame tierra la inventaste tú, y piensas donde se fueron los buenos modales?! Es que una les repite 300mil veces que no se hace eso y tacatán! en frente de todos. Con sonrisa nerviosa le dices que eso no se hace mientras el resto le festeja la gracia.

4.      El pañal “arena movediza”.- Ese cambio de pañal que está lleno de popo y del que juras que saldrás ilesa porque ya después de tener el segundo hijo eres diestra en el cambió de pañales, pero no! La enana te hace una jugada a lo huachita y acabas con el dedo enterrado en “lodo”.  Felizmente el asco lo perdí el primer mes de mamá, porque si no estaría espantada.

5.     La metamorfosis Post Parto.- Las hormonas están locas, no sólo lidias con la idea de que eres mamá y que tienes que cuidar y proteger de un precioso bebé que está durmiendo en su cuna, sino que tu cuerpo decide volverse loco. Las uñas se te parten a lo cicatriz de Harry Potter cuando solían ser duras como una roca, si no se te cae el cabello pues tu bebé de 4 meses que aprendió a sostener cosas con sus manitos, encontrará tus cabellos a casi un metro de distancia, yo juro que tienen imán.

Todas tenemos mil historias, unas más divertidas que las otras, pero todas coincidimos en algo (más allá de las diferencias entre una mamá y otra), que el 99% pasó por lo menos una vez por alguna de estos momentos.


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