Tu familia te espera



Nuestra ciudad capital es una ciudad cosmopolita gigantesca y está en constante crecimiento, este crecimiento no solamente se ve a nivel gente sino también a nivel vehicular y eso conlleva a que la cantidad de accidentes vaya también en aumento.

Los peruanos siempre estamos corriendo de un lugar a otro, a veces solo queremos llegar a nuestro destino sin importar quién o que se ponga en nuestro camino, no respetamos las directivas del tránsito, las luces del semáforo son solo un adorno más y ahora los que son modernos y tienen un contador que te dice cuanto tiempo queda para que pase a rojo es una señal de que debemos pisar el acelerador para poder cruzar, incluso a veces cruzamos después de que ya cambio de color porque venimos tan rápido que no nos da el tiempo suficiente de frenar.

Lo mismo sucede para los peatones, cruzamos por donde podemos, entre los autos y sin tomar en cuenta la luz del semáforo que nos corresponde. Aprovechamos cualquier pequeño espacio para poder atravesar la calle y a veces por flojera no usamos los cruces peatonales autorizados y menos los puentes en avenidas con tráfico denso. Nosotros como peatones y como choferes debemos siempre tener en cuenta que tenemos una familia que nos espera en casa y que hay muchas otras personas que caminan o manejan a nuestro lado que también tienen familias al igual que nosotros.

La semana pasada estaba manejando de camino a mi casa, saliendo de Miraflores por la Av. Ricardo Palma para cruzar por el puente sobre la vía expresa, ese semáforo tiene los tiempos que te permiten saber de cuanto dispones para cruzar y no es que estuviera corriendo para ganarle a la luz porque recién se había puesto en verde y veo a una pareja cruzando la avenida cuando ya no les tocaba hacerlo, porque para ellos la luz ya estaba en rojo, y estaban cruzando una con un niño en brazos y el otro empujando un coche de bebe, si algún otro conductor hubiera estado a una mayor velocidad esa familia ya no la estaría contando en este momento.

Nosotros debemos frenar unos minutos en nuestras vidas, literalmente hablando, y pensar en el riesgo en el que ponemos a terceras personas o incluso a nuestras propias familias por solo unos pocos segundos de tiempo, el dicho de "es mejor perder un minuto en la vida que la vida en un minuto" encaja perfectamente, pero lamentablemente no todos pensamos igual, todos estamos pensando en nuestro propio beneficio y por esa razón nos arriesgamos innecesariamente.


No esta demás decir que las reglas y normas están para ser respetadas, si perdemos uno o dos minutos y eso asegura que vamos a seguir sanos y con vida tómenlos, no priven a sus familias de su compañía por cruzar un semáforo a la loca, yo ahora que soy padre y tengo una familia prefiero perder varios minutos en el camino de ida a la oficina o de regreso a casa porque sé que me están esperando y no voy a faltarles nunca, mientras este en mis manos así será.