Papá y mamá, ¡a la dirección!


Sigo con mi cantaleta de colgarme de los master class a los que debo ir por mi chamba, para a partir de ahí escribirles algo BBB. Es que son tan provechosos, que no me aguanto de contarles. Nuevamente, una adaptación a nuestra realidad de padres de familia. DIY ;).

Pues resulta que los directivos estamos hechos para tomar decisiones. No nos contratan para nada más que eso. De yapa, podemos apoyar en tareas operativas, sobre todo si vemos que nuestros cachorros del equipo están al borde del surmenage #juntospodemos. Sin embargo, la voraginosa vida en la que como borreguitos andamos casi todos los que nos dedicamos a estas mundanas tareas, hace que muchas veces no reflexionemos sobre nuestro verdadero rol: pensar. Un informe de ventas lo puede hacer cualquiera con un poco de criterio; pero analizarlo, detectar fortalezas y debilidades, determinar las posibles soluciones y decidir cuál es la más indicada, es solo business de quien dirige. No hay otra.

Fin de la parte teórica: tus decisiones son tan importantes que impactan en toda la organización. Ergo, tienes una gran responsabilidad sobre tus hombros. Ouch.

En nuestro rol de padres, igual. No tenemos la responsabilidad de una empresa, sino una más grande e importante: la vida de nuestros hijos y el aporte a la humanidad que estamos dejando a través de ellos.

Cocinar, planchar, lavar, las tareas aparentemente pequeñas y rutinarias –sobre todo cuando no hay quién las haga, buah– son importantes y básicas. Sin embargo, a la hora de priorizar, un poco de polvo puede esperar si es necesario que papá y mamá hablemos y decidamos qué hacer para que nuestros peques se acuesten más temprano, dejen de decir lisuras o compartan sus juguetes con sus amigos del parque. Nadie lo hará por nosotros, ni el nido, ni el colegio, ni los abuelitos. Todos pueden ayudar, pero el plan estratégico es solo business nuestro. No hay otra.

Sé que llegas cansada, cansado. Con dolor de cabeza, una contractura maleada en la espalda y un hambre de refrigerador entero. Te entiendo, soy de los que creen que la capacidad de los padres que trabajan, para jugar, hacer las tareas con los niños y tooodo lo que implica la vida familiar nocturna, debería ser materia de estudio paranormal. Pero porfa, hagámoslo juntos. Virtualmente, animémonos. Un ratito cada día: ¿Cómo hacemos para que sea más ordenado? ¿Cambiamos de horario de acostarnos todos? ¿Qué haremos el fin de semana con ellos? ¿Necesitamos, tú y yo, pasar más tiempo solos?


Los niños lo ven todo y lo copian todo. ¿Te imaginas formar, con tu ejemplo, al futuro directivo de una empresa, de un negocio propio, de su casa, capaz de cambiar el mundo?