En los zapatos de mi MADRE ♥


La idea que tenía sobre ser madre, y cómo sería todo cuando llegue ese momento me daba vueltas en la cabeza. Porque no todo es tan bonito como te lo pintan, ni tan fácil como uno se lo imagina.
Siento que no soy, ni he hecho todas las cosas que prometí haría cuando sea mamá.

No les ha pasado que si su madre hizo algo o se portó de una forma que no les gustó, cuando ustedes eran niñas o adolescentes, pensaron: "yo nunca haré eso con mi hija" o "esto definitivamente es algo que debo corregir cuando sea madre". Creo que a todas, ¿no? Porque las madres por más que las amemos, y sean personas sumamente especiales para nosotros, a veces han tenido que tomar decisiones que en un momento no entendimos.

Al haber logrado concebir en mi vientre un pequeño ser, que creció y al cual di a luz, siento que he logrado meterme en los zapatos de mi madre y comprender por qué hizo ciertas cosas, y por qué tomó las decisiones que tomó.

Desde muy pequeña me pregunté, por qué mamá me despertaba tan temprano para ir a estudiar, por qué tenía que cambiarme casi dormida, viajar por casi 1 hora para ir al nido. Encima tenía que quedarme hasta después de almuerzo con uno que otro compañerito que estaba en guardería, mientras veía como se hacía de tarde poco a poco...hasta que llegaba el momento en que venía y me llevaba a casa. 
Ella tan cansada y yo tan con sueño, tan apretadas en un micro que, gracias a Dios, nos cedían el asiento (o al menos eso recuerdo, ya que del cansancio caía dormida en las piernas de mi madre todo el camino).
Recuerdo que crecí reprochando un poco el que mi madre llegue casi de noche a casa. A veces me daba cólera, a veces no aguantaba el llanto, y a veces sólo la esperaba detrás de la puerta hasta que se escuchaban sus tacones subiendo por las escaleras del departamento.

Ay, mi madre...ahora comprendo por qué lo hacías. Ahora todo lo veo tan claro. Si no trabajabas, no comía; si no trabajabas, no estudiaba; si no trabajabas, no teníamos un techo donde dormir, donde vivir...
Tantas veces de haberte pedido que renuncies y te quedes conmigo en casa, ahora entiendo tu mirada, que prácticamente me hablaba y me decía: "Si tan sólo pudiera hacerlo, claro que lo haría".
Si yo alguna vez te reclamé por haber "desaprovechado" el tiempo que fui niña, por estar trabajando, ¡perdóname! 

He comprendido que no se necesita ser mayor, ni muy joven, ni muy rica, ni muy pobre para tener que tomar ese tipo de decisiones.

Cuando una persona depende de ti, y te ve como su mayor ejemplo, sólo queda una cosa...dar todo por demostrarle que en esta vida todo se puede con esfuerzo. Porque nada es imposible de lograr si tienes a una personita que te motiva a ser mejor cada día. Que por más ganas que tengas de tirar la toalla, no lo harás.

Ahora soy yo la que tiene que tomar decisiones difíciles, la que hará todo lo posible por sacar adelante a mi hija, la que espera que en algún momento si Brianna piensa lo mismo, lea esto y se dé cuenta que a veces por más egoístas que pensemos que son algunas personas, esas son las que más se preocupan por nosotros. Y si ahora decido estudiar, trabajar y renunciar a algunas horas del día a tu lado, no es porque te quiera menos, es porque te amo tanto que necesito ser una mejor persona para ti. 


~Para mi pequeña princesa, que ahora no entiende muy bien por qué la llevo al nido. Pero que en unos años entenderá que mami lo hizo para ser profesional, y que ella se sienta orgullosa de la persona que la trajo al mundo. Aprovecharé cada minuto a tu lado, cada beso que pueda darte, cada abrazo que me des... ¡es una promesa!

PD. Te amo con todas mis fuerzas mamá ♥