A la gran mamá en ti


No, no importa cómo críes a tu hijo, me basta con saber que está feliz.

Leo tanto últimamente acerca de cuánto hay que lactar, que por qué no darle biberón, cuánto hay que darles de comer, cómo tiene que ser la cama, cuán cerca a nosotros deben estar, si duermen de costado, boca arriba o de pie. Que si comen cosas verdes, moradas o azules. Que si agua, que si no. Que lo bañas a cuánta temperatura? … la verdad me queda claro que no me importa cómo lo hagas. Yo confío en que estás haciéndolo bien.

Ninguna de nosotras nació con el Larousse del embarazo y la maternidad bajo el brazo. Algunas de nosotras quedó embarazada después de mucho buscar y buscar agrandar la familia, otras de nosotras quedamos embarazadas a pesar de habernos estado cuidando con un sin fin de métodos anticonceptivos y otro grupo de nosotras quedamos embarazadas sin cuidarnos pero sin buscarlo tampoco (aunque, siendo sinceras…si tienes sexo y no te estás cuidando…no sé qué esperábamos realmente jajaja una lavadora?).

Algunas de nosotras tuvimos náuseas, muchas otras sólo antojos,  otras no tuvimos nada. Muchas de nosotras no pudieron completar los 9 meses de embarazo porque el bebe se adelantó, otras como reloj cumplimos los 9 meses y directo nos fuimos a la clínica, otras en cambio tuvimos que recurrir a todo tipo de ayuda para hacer que salga porque ya habíamos pasado por una semana nuestra fecha de parto. Algunas de nosotras tuvimos el parto natural que siempre deseamos, otras lo deseamos pero terminamos con una cesárea, otras que desearon y se programaron una cesárea terminaron con el parto natural al que tanto le huyeron.

Tantas historias, todas tan diferentes pero siempre con algo en común. AMAMOS a nuestros hijos. Es por esta razón que te repito. No me importa cómo críes a tu hijo, pero SI me importa que tu hijo sea un niño feliz.

Muchos de nuestros hijos durmieron de largo desde los primeros meses de vida, otros tantos recién pudieron tener un sueño largo a partir de los 9 meses o el año y algunos otros ya pasaron el año y siguen despertándose no una si no varias veces en la noche. No me importa. Cuánto duerme tu bebé, no dice si eres la mejor o la peor de las madres.

Yo prefiero pensar en todo el tiempo que dedicamos en acariciarlos hasta que cerraron los ojos. Prefiero pensar la paciencia que tuvimos para mecerlos en nuestros brazos hasta que comenzaron a soñar. No necesito preguntarte “¿Ya duerme de largo?” para saber que te preocupas por él y por su sueño.
Eres una buena mamá.

Algunos de nuestros hijos recibieron leche materna desde el día uno y ahora tiene más de un año y la siguen recibiendo de manera exclusiva. Otros de nuestros hijos siempre tuvieron una alimentación mixta y algunos otros probaron brevemente nuestra leche pero desde muy pequeños se alimentaron con fórmula. No me importa con qué lo alimentaste. Eso no me habla de tu calidad como madre.
Prefiero pensar en el tiempo que le dedicamos a cada lactada o cada biberón.

Prefiero pensar en lo mucho que has luchado por darle lo mejor a tu familia (FAMILIA, no sólo hijo, no sólo mamá). Lo que sí me importa es que hayamos optado por la opción más sana para nosotros a nivel físico, psicólogo y emocional. No necesitas tatuarte en la frente “La leche materna es lo más saludable para tu hijo” para que los demás no cuchicheen y sepan que ya lo habías pensado y seguro también estudiado…y que igual le diste a tu hijo lo mejor para ustedes. Sería incapaz de colgarte un cartel que diga “la fórmula la inventó Satanás”. Para mi, independientemente de lo que contenga el biberón…eres una excelente mamá.

Algunos de nuestros hijos estuvieron desde siempre en brazos cargados por nosotras, otros siempre estuvieron siendo “porteados” o como quieran llamarlo, gracias a un sin fin de telas o canguros o lo que sea, otros en cambio siempre estuvieron en un cochecito. No me importa cómo lo llevaste.
Lo que más me importa es que siempre hayamos querido tenerlos con nosotros. Me importa que hayamos buscado el método más cómodo y más sano para pasar más tiempo con ellos. Me importa que hayamos buscado un sin fin de maneras para tenerlos cerca.

No soy yo quien va a decirte “que manera tan poco ortodoxa de llevarlo” cuando sé lo mucho que te cuesta verlo crecer día a día y cuanto quisieras que estuviese dentro de tu panza de nuevo y llevarlo a todos lados como antes.
ERES LA MEJOR MAMÁ.

Algunos de nuestros hijos se comen toda la olla de comida sin respirar y a otros hay que estarlos persiguiendo por toda la casa para que prueben un bocado. Algunos usamos pañales de tela y otros pañales desechables. Algunas de nosotras les medimos la temperatura con termómetros de oído, otras con el clásico, otras en la frente, otras en la axila. Hay tantas maneras de llevarlo…pero saben qué? La fiebre es la misma. Nuestros hijos son bebés todos y nuestro amor de madre es igual de grande, de un poder inconmensurable y perfecto.


Eres la mejor mamá y lo estás haciendo perfecto. Que nada ni nadie te convenza de lo contrario.