Nuestros hijos no son un elefante blanco


Nuestros hijos no son un elefante blanco…

No convirtamos a nuestros hijos en el elefante blanco del que nadie habla.

Ese elefante blanco enorme que está en medio de la sala, que todos vemos, sentimos pero del que nadie habla.



Podemos pensar que nunca nos va a pasar...como no vamos a hablar de nuestro hijo/a? Pero nos pasa.

Y nos pasa cuando tenemos miedo de expresar lo que sentimos, nos pasa cuando no queremos rompernos en mil pedazos, nos pasa cuando por amor al otro, por no hacerlo sufrir o llorar nos guardamos eso que queremos compartir.

A mí me ha pasado...no una vez sino varias. He sentido la necesidad de hablar de Gabriel, de algo que recordé que el hizo o dijo, de cómo me siento con respecto a su partida a su ausencia presente, tal vez porque tuve un mal día, tal vez simplemente quería compartir algo de mi hijo y no lo hice...por qué?

Por pensar que tal vez nadie quiere escucharme, por pensar que nadie va a entenderme, por temor a si se lo decía a Juanjo lo iba a poner triste y no quería eso entonces me lo guardaba y no hablaba de mi hijo y por un tiempo lo convertí en un elefante blanco en medio de mi sala.

Pero un día dije basta! Ya no! Mi hijo es presente no pasado y si son presente tenemos que hablar de él, tenemos que hablar de lo que sentimos con respecto a su partida, lo que nos hace sentir, las emociones que genera, lo que se mueve dentro de nosotros. 

Hablemos de nuestros hijos siempre, no los convirtamos en pasado, no los convirtamos en ese elefante blanco por temor, por los demás, por no querer llorar.


Nuestros hijos son presente y siguen formando parte de nuestra vida y lo harán siempre, hablemos de ellos sin temor, sin dolor, sin pena. Hablemos de ellos con amor, con alegría, con esperanza…hablemos de ellos en presente!


Fuente de imagen: www.vestibune.net