¡No quiere dejar el pañal!

Hace un tiempo posteé sobre cómo iba a acompañar a mi hija de ahora 2 años y medio a dejar el pañal (Dejar el pañal,¡sí se puede!!). Yo veía que ella ya estaba físicamente lista (porque sabe aguantar, ergo: tiene control de esfínteres) así que asumí que también estaba emocionalmente lista, y que dejar el pañal sería tan fácil como lo fue empezar a darle de comer. Incluso escribí un post sobre la nostalgia que me daba el hecho que deje el pañal (Nostalgia por un pañal), pues eso significaba que ya no era más una bebé. Jamás, me imaginé que casi 3 meses después, no sólo no lo ha dejado, sino que se aferra a él con toda la furia de sus “terrible two”.

Así pues, pese a todos mis esfuerzos, ella aún no deja el pañal. Es más, lo ha agarrado con más fuerza que nunca y está determinada a seguir siendo una bebé con pañal cueste lo que cueste. No le interesa que la mayoría de sus amigos del nido ya lo dejó, no le importa el incentivo que le ofrezca, ni si la amenazo o la premio. A pesar que ama a las princesas, odia la sillita para el W.C de princesas que le regalo su abuela. Ella, simplemente, NO quiere dejar el pañal. Y por muy frustrante (y preocupante) que eso sea para mí, no hay nada que pueda hacer.

Quitarle el pañal a mi hijo mayor fue cosa fácil. Sin dramas, ni estrés. Si bien, sospechaba que con ella no sería tan fácil, jamás me imaginé que sería así de difícil. Y, lo más duro de todo, es que me he dado cuenta que yo (sí, yo) estaba equivocada. Las psicólogas, como mi prima, tienen razón. Cada niño tiene su tiempo y su ritmo, y no sirve de nada intentar forzar las cosas. No importa si yo estaba lista para que lo deje, ella aún no lo está. Si mi hijo mayor dejó el pañal a los dos años y en tiempo record, fue porque él estaba listo. Mi Nina, aún no lo está y no me queda más que esperar con paciencia, sin forzarla, ni avergonzarla porque en cuanto esté lista, lo dejará. Además, la presión podría ser contraproducente, pues por contreras, podría incluso aferrarse más al pañal.


Ahora me toca esperar con paciencia y sonreír callada cuando otras mamás cuentan cómo es que sus hijos dejaron el pañal, el chupón y hasta el biberón en las vacaciones de verano (auch!). Mi hija no está lista aún, y yo debo respetar su tiempo y aprender a acompañarla tranquila en su proceso. Debo recordar que su desarrollo, no se trata de mí, ni de mi vanidad de madre (sí, hay mucho de eso acá) sino, se trata de que sean sus tiempos los que primen.
Tómate tu tiempo hijita, tómate todo el tiempo que necesites. Acá, tu mamá te espera y estará preparada para ayudarte, cuando tú te sientas lista. Porque, al final todo se trata de ti, de tus tiempos y no, no de los míos.