Nanas, Nanitas y Nanotas …



Sucede, así como te lo cuentan

De pronto de tanto buscar llega esa persona que en cuanto la ves dices: ¡Es lo que siempre busqué!

No... ¡No es el príncipe azul! sino la persona que cuidará de él (o de la princesa)

¡Quiero contarles hoy mi experiencia con la primera nana de mi hijo!

No quería una hasta el último día de mi descanso postnatal, sentía que nada ni nadie debía interrumpir nuestros casi 4 meses juntitos y revueltos.

Llegadas las últimas 2 semanas decidí empezar a buscar. La primera que llamé, la primera que vino...
Le hice mil preguntas, creo que ni a mí en una entrevista de trabajo me habían preguntado tanto.
Sabía lo que quería: 
·         Alguien joven, de valores, con mucha familia, miles de hermanos, miles de niños al lado.
·         Alegre, bromista, viva, que se tire al suelo a jugar y le duela tanto la barriga de reírse todo el día con mi hijo.
  • Voz bonita, melodiosa, que pueda dormirlo o calmarlo si yo no estoy.
  • Con estudios de primeros auxilios y de estimulación (¡Obvio con preguntas previas para confirmar!)
  • Que cocine, que haga postres delis...
  • Honesta, sincera, sé que todas mientes, pero que mienta un poquito menos o por lo menos no de mi hijo.
  • Que haya cuidado por lo menos 4 bebés de una edad similar, que sepa...

Hizo clic con Mati al toque, ¡¡Eso es básico!! Él feliz en sus brazos y ella lo miraba enamorada totalmente.
Sólo tuve semana y media para entrenarla, y con el apoyo de mi suegra entró a batallar.

Puedo decirles que salvo 2 episodios que prefiero llamarlos malentendidos en casa somos felices con ella.
Se lleva súper bien con todo el familión, ama a los primitos de Mati, juega con nuestra cocker todo el día, se preocupa por él como si fuera una tía. Nos ha pasado mil veces que nos escribe para preguntarnos qué tal su piscina del fin de semana, qué tal su control del viernes por la noche, o llega los lunes preguntándonos que cosa bonita hizo esos días en que ella no lo vio. Perfecta no es, pero se acerca mucho a lo que siempre quise para mis hijos... Ya está por cumplir 1 año en pocas semanas y andamos viendo con Mati un regalito lindo para ella en agradecimiento por compartir sus días con nosotros.
Creo que eso de tener nana buena es una combinación:

Hay que ser buenos y justos con ellas, darles un lugar en nuestra familia (¡Dios! ¡Ella cuidará a nuestros hijos!), tener respeto, no meterles miedos ni temores para que no nos oculten las cosas, engreírlas de cuando en cuando, enseñarles a nuestros babies a respetarlas y quererlas. Y suerte, mucha suerte.

Me ha pasado N veces en el parque que hay nanas que se me acercan para trabajar conmigo, que por 100 soles más quieren cambiar de niño. Y me pregunto... ¿En serio por 100 soles cambiarías a tu bebito?

O hay las que te abandonan con roche. Les diste todo, comida, viajes, tiempo, amor y zas... ¡ese lunes nunca llegó! no me ha pasado pero a muchas amigas sí... ¡y re buenas! Y sin embargo, esa mala malosa que trataba como el zapato a su nanita a punta de agua y gritos ya lleva con ella 4 años... eso no es cuestión de modelo, no lo aprendamos. En cuestión de tiempo esa nanita buscará algo mejor.

¡Cuidemos a nuestras nanas! con cariño, respeto y confianza...


Finalmente, nanas, nanitas y nanotas replicarán todo lo que queremos refuercen a nuestros niños mientras no estamos.

:)