Mi familia, mi startup




Jamás antes había oído el término “startup”. Ahora que lo conozco muy de cerca, me parece fascinante.

Por mi trabajo como jefa de marketing de postgrados en la amada universidad donde estudié, estoy siempre en contacto con nuevos aprendizajes: si tengo que promocionar un curso de finanzas corporativas o de gestión pública gubernamental, pues ya se imaginan lo que me tengo que meter al cerebro #mehiervelacabeza.

Uno de mis hijos más queridos es un programa de emprendimiento. Una incubadora de startups. What??? Tal cual: un espacio donde tu idea de negocio innovadora y con futuro recibe los nutrientes para crecer y desarrollarse, hasta convertirse en el pollito de los huevos de oro. Starbucks y iPhone fueron startups en su momento, quién lo diría.

Empaparme de esta esfera medio yankee me ha ayudado muchísimo a descubrir y aterrizar mi gran startup (con Diosito a la cabeza, claro): la felicidad de mi pequeña gran familia, por ahora compuesta por mi esposo y mi Cristina.

Primer gran mandato de todo startup: tu producto tiene que ser absolutamente fabuloso. Y la felicidad lo es, ¿no?

Segundo must: dirígete al pequeño grupo de consumidores que está urgido de lo que ofreces. Todos los seres humanos deseamos ser felices, sí, pero mi familia no solo lo necesita sino además espera ser feliz conmigo, la esposamadre Majo.

Tercer fundamento: come lo que cocinas. Empatía. Ponerme en los zapatos de ellos y saborear lo que los hace felices. Sino, ¿cómo se los voy a ofrecer?

Y cuarto (hay muchos más, pero aquí me quedo): la experiencia de servicio tiene que ser tan encantadora que haga perdonar los defectos del producto. El producto “felicidad” no tiene defectos, ok. Pero la que yo ofrezco, sí puede tener errores, no soy perfecta (más bien todo lo contrario). Sin embargo, una sonrisa en vez de un reniego cuando mi marido no sacó la basura o una mañana en el parque con Cris, pueden subsanar todas las metidas de pata que puedo cometer con los dueños de mi corazón #quécursimevi.

Rondan por mi cabeza muchos startups más. Pero no puedo olvidar, lo siento pero me afané, que los emprendedores de un gran negocio en los Unites basaron su éxito en comer bien, dormir sus horas completas y concentrarse en sus clientes. Ni lo primero ni lo segundo está muy a mi alcance #mamábúho, pero lo último sí: concentración en mis clientes: amor 48/14 a mis grandes tesoros.

Y tú, ¿has descubierto tu gran startup?