El día de miedo


Hace mucho quiero escribir un post sobre ese día. Pero tenía miedo. Miedo a qué pueda escribir, qué sentirá mi hijo al leerlo y qué tanto removeré en mí por ese día. El 25 de febrero son tres años desde que me enteré que tendría un bebe. Luego de días de susto, de sensaciones raras y presentimientos. Decidí hacerme una prueba de embarazo ese 25 en la noche. Me hice la de pis y titubeaba, no podía estar segura así que ese mismo día fuimos a la clínica. Me hice la prueba de sangre aterrorizada por los resultados más que por la aguja (con la que nunca me he llevado bien) Nos dijeron que esperemos DOS horas (dos años, para mí), y así fue. Mientras hablábamos de otras cosas, sólo pensaba en que las horas pasen, en saber, en qué iba a pasar... Como sería todo… Que era imposible, todavía no. Mi cabeza daba vueltas y mi corazón se aceleraba a mil por hora. Así como ahora estoy sintiendo con sólo escribir y acordarme del momento… Luego de una hora y 40 minutos salió un técnico del laboratorio. Lo único que hizo fue decirme: "esta es la cantidad de (hormonas de embarazo, me dijo el nombre correcto pero no recuerdo), así que tienes 5 semanas". En mi mente solo pasó terror, miedo, angustia y el "no puede ser posible". Sólo empecé a caminar por toda la clínica. Recuerdo que no dejaba de caminar... lloraba, decía mil cosas, seguía caminando, me sentaba, me paraba. Y Alberto Luis seguía todo mi recorrido. No podía concentrarme en sus ojos, ni en él. Sólo pensaba en lo que iba a pasar. Salimos de la clínica y yo seguía llorando. Hasta que un amigo que queremos mucho y le pedimos que nos acompañe, me dijo: "Milly, yo puedo entender lo que estás sintiendo. Sólo piensa que no eres la única, Alberto también está pasando por lo mismo" Luego de todo el tiempo llorando, me callé. Nos quedamos solos y hablamos de qué pasaría con la u, como viviríamos, como decirles a nuestros papás, como ganar dinero y otras cosas que finalmente se fueron sabiendo después de tiempo. Creo que el temor más grande son los papás… Su opinión, su decepción, su miedo distinto al tuyo. Mis papás atravesaron un momento súper difícil, pero nada de lo que me dijeron luego de, o durante de, puede demostrar tanto el inmenso amor que me tienen. Y ahora a mi hijo. Mi mamá es lo más bendecido que Gabriel puede tener y nuestro más grande apoyo.
Ese día fue angustiante. Lleno de miedos. No sabía en dónde estaba parada, que debía hacer como alumna, como hija, como mujer y ahora como mamá. Era no saber qué sería de mí, de mi relación y de todo. Sólo pensaba en que había hecho las cosas al revés, que había sido irresponsable. Por mi mente nunca pasó que me estaba llegando una bendición hasta que mi tío me lo dijo. Mi tío que, con el mismo miedo que yo, me dijo que debía actuar como grande y que mi familia estaría para mí (es lo más cierto que pasó). Yo no estaba sola. Ahora menos que nunca. Alberto Luis estaba igual de asustado, pero no me dijo mucho… Sólo habló para tranquilizarme. Pero sus actos hasta el día de hoy me hacen sentir el compromiso increíble que tiene con nuestro hijo y la fe que tiene en nuestra familia y en nosotros como padres. Te amo.

Hace tres años mi corazón se paralizó para permitir un segundo latido en mi cuerpo por 40 semanas. Me volví diferente. Despertaba distinto. Creía y pensaba diferente. Mi cuerpo cambió y mi perspectiva de la vida también. Siempre quise tener un bebé, quizás hace tres años pensaba que no tan pronto y en otras circunstancias, pero finalmente lo tuve para mi bien. Para crecer, para conocer el amor más sincero y para sentirme más viva que nunca. Hace tres años estuve asustada de no hacerlo bien, y aún ese susto permanece y sé que me acompañará mucho tiempo. Mi vida cambió mucho, en todos los sentidos posibles y en todas las formas que ni siquiera sabía que existían. Hace tres años no lo entendía, pero hoy sé que ese día llegó para empezar con esta vida maravillosa que hoy me dice mamá.