Dejar el pañal: una historia de terror


Esta historia de terror, por así decirlo, no es ficticia, nos pasó con nuestra hija y la idea es que esta experiencia ayude a otros padres para que no les pase lo que a nosotros. No me malentiendan con lo de “terror”, no quiero asustar a nadie, ni tampoco quiero decir que lo mismo les pase a ustedes, de repente exagero un poco con el término, pero lo que aquí les voy a contar fue una de las peores cosas que he pasado con Ana Paula y no se lo deseo a nadie y si hubiera sabido lo que ahora sé, antes de empezar el proceso, de repente todo hubiera sido menos traumático, especialmente para ella. Esto nos sucedió el año pasado que decidimos por fin quitarle el pañal a mi hija, aprovechando la época de verano; nos demoramos un poco en hacerlo porque el año anterior a ese no funcionó, y aunque ella ya tenía 2 años, me pareció que todavía no estaba preparada, ya que luego de algunos días no lograba ningún avance y lo único que conseguía eran charcos de pipí por todo la casa, así que lo postergamos, yo que no soy mucho de dejarme llevar por la presión o las comparaciones con otros niños, no me hice problema, en ese aspecto siempre he pensado lo mismo: que mi hija se desarrolle a su tiempo y si hay algo que no lo hace ahora, en su momento lo hará y hasta el día de hoy siempre ha sido así.

Hablemos de pipí y popó (para que suene más amistoso), como padres primerizos que somos buscamos información, consejos, tips y escuchamos otras experiencias de padres sobre cómo lograron enseñar a sus hijos a usar el baño y dejar el pañal, y en verdad sí estábamos informados acerca de no presionarlos, de hacerlo como un juego, premiarles, para esto ya teníamos bacín y adaptador, a ver con cual nos funcionaba, además de eso hicimos que viera el famoso video de “Elmo va al baño”, en fin todo lo que fuera de ayuda. Bueno, hasta allí todo bien, pero nadie nos advirtió que con un niño estreñido la cosa puede ser más complicada y nuestra pequeña hija era un poco estreñida, si bien era de hacer popó todos los días siempre lo hacía con algo de esfuerzo, a pesar de que procuraba alimentarla con cosas que le ayuden y líquidos a insistencia, ya que no es de tomar mucha agua o refrescos; y por eso pensábamos que sin pañal sería igual, pero hay que considerar que, en muchos casos, los niños al sentirse inseguros de hacerlo en el baño se aguantan, de manera que aún en los niños que nunca han tenido problemas de estreñimiento, éste puede surgir por un tiempo luego de quitarles el pañal, así que en los niños que sí son estreñidos más bien este problema empeora, como nos pasó con nuestra hija.

Ella ya tenía 3 años cuando le quité el pañal, así que ya no podíamos postergarlo más, ni hablar, como estaba más grande fue súper fácil que entendiera lo que tenía que hacer y ya a partir del tercer día hacía pipí en el baño sin problema, pero lo que me preocupaba, y mucho, era que en esos tres días no había hecho nada de popó, en realidad hizo el intento pero la sensación la hizo desistir, algunos niños se asustan cuando sienten o ven lo que para ellos es algo extraño saliendo de sus cuerpecitos, y al parecer fue lo que pasó con nuestra hija. Pero a partir del tercer día, ya no sólo era la sensación, sino que eso se convirtió en un dolor, dolor que le impedía hacer y se aguantaba y se aguantaba más, empeorando las cosas para ella, no había forma de explicarle, hacerle comprender, animarle, rogarle, no nos servía y su carácter determinado no nos estaba ayudando, ella había decidido no hacer y nosotros estábamos al borde de la desesperación, líquidos, fruta, yogurt, masajes en el vientre, nada. Y con cada día que pasaba era peor, esta situación la tenía todo el tiempo inquieta, no quería comer, lloraba cuando sentía ganas y se negaba a hacer, era evidente que le dolía y no les miento, a mí también se me caían las lagrimas de ver a mi hija sufrir así, eran días y días de estrés para ella y para nosotros, ¿ahora entienden porque les digo que esta experiencia ha sido de terror?

Frente a esto, a la semana no pudimos más y la llevamos al pediatra buscando ayuda, para esto ya me había metido a foros para encontrar algo al respecto y aunque encontré otros testimonios parecidos, siempre era lo mismo, ten paciencia, ya lo hará, dale tal o cual cosa, pero nada, y lo que más me preocupaba era que descubrí que existen graves consecuencias debido a la retención de heces que le puede dar a algunos niños que se aguantan mucho como fisuras anales, hemorroides y hasta podía volverse en algo crónico. Me aconsejaban darle laxantes pero yo siempre he sido muy temerosa de darle algo sin antes consultar con el pediatra, nunca debemos automedicar a los niños. Luego averigüé que otra alternativa, en estos casos, son los ablandadores de heces, y en la consulta con el pediatra nos recetó justamente eso, un ablandador de heces, un enema de glicerina para niños y un gel para evitar las fisuras, además de una dieta a base de fibras, frutas pero nada de manzana ni plátano, jugo de papaya con un par de pepitas y  jugos con salvado de trigo o linaza, prohibido el arroz y las harinas por un tiempo, salimos de la consulta más aliviados con la esperanza de que esto nos funcione.


Luego, ya en casa hicimos lo que el médico nos indicó, el enema de glicerina hizo su efecto en mi hijita, muy a pesar de ella, y entre lágrimas, pudo liberar su estómago, la mejora no fue inmediata, pues luego de esto tuvieron que pasar como 5 días para que haga nuevamente y luego 3 días, pero cada una de estos evacuaciones eran producto de la medicina y no de su voluntad, sabíamos que si ella no lo hacía por sí misma volveríamos como al principio. Así que no cesamos de tratar de darle confianza, celebrábamos cada vez que hacía en el baño, aunque sea sólo pipí y ella también se alegraba, jugábamos con sus muñecos a que hacían en el baño y también los premiábamos con stickers. Para hacer corta la historia, fue recién a la tercera semana, desde que dejó el pañal, que por fin pudo hacer sentadita en el baño, sin miedo y sin dolor, no saben la alegría que embargó mi corazón, que sentimiento de alivio, mi esposo y yo nunca pensamos, ni en millón de años, que un popó (por no decir otra cosa) nos iba a dar tanta alegría, sólo los que son padres pueden entender, no bastaban las palabras para darle gracias a Dios y es que no hay peor cosa en el mundo para unos padres que ver a sus hijos sufrir. Ahora esta experiencia ya es sólo un recuerdo, una experiencia que prefiero dejar atrás y sólo la cuento para que papis que tengan hijitos estreñidos los preparen antes de quitarles el pañal con alimentos que les ayuden, mucho líquido, toneladas de paciencia y siempre consultando con el pediatra antes de administrarle cualquier cosas a sus hijos, creo que esto va aún para los que no tienen hijos con este problema porque podría presentarse y es mejor estar prevenidos.