Cómo viajar con los peques y no querer lanzarse por la ventana

El título es un tanto mentiroso. Creo que cuando se viaja con niños, en algún momento aparece la desesperación: tuya, de ellos, del resto de pasajeros. Casi histeria colectiva. Pero si se tienen en cuenta algunas medidas, el drama puede ser menor y quizás hasta se atreva una a volver a intentarlo.
Yo viajé hace poco a España, en avión, 12 horas de ida y 12 de vuelta. Sin embargo, creo que esto vale para cualquier tipo de movimiento vehicular que no sea de la casa al nido, del nido a la casa y vueltitas por el estilo. Por ejemplo, ahora que vamos a la playa, oh-oh-ohohoh…
  • Antes de hacer la lista de cosas que se llevarán, mapea bien a dónde irás: qué clima hace, qué tipo de comida se come, cómo se suele trasladar la gente, el cambio horario, cuánto tiempo durará la estadía. Ten en cuenta que para tus niños, sobre todo si son muy pequeños, el esquema de su rutina cambiará por completo.
  • Una vez definido el asunto, pregúntate: ¿comerá lo que hay allí? ¿La ropa que le lleve será la adecuada? ¿Cómo es mejor transportarlo, en coche, mei tai o caminando a pierna suelta?
viajar con niños
Sobre esto, te cuento qué me ocurrió a mí: metí en su maleta perro, gato y pericote contra el frío y no usó casi nada. Sucede que en Europa hay calefacción, con lo cual en la casa de sus abus andaba en body, ¡plop! Además, para la calle un casacón que le compré allá fue lo único capaz de protegerla de los 0 grados. No llegó a adaptarse a nuevas comidas, así que repitió arroz, pollo, fideos y atún porque era lo más parecido a lo que conoce y le gusta. Por último: llevé coche, el cual me sirvió de mucho por las distancias que caminamos, pero no preví que allá los peques (no necesariamente bebés) usan un saco de dormir para ir calientitos. Otro craso error: no llevar mi mei tai. A Cris le dio mamitis y quería que solo yo la cargara. Mi espalda me está cobrando hasta el impuesto a la renta del año pasado :/
como viajar con niños
Sigamos:
  • Calcula las horas de viaje para no alterar luego su periodo de sueño normal. Si hace falta (y esto, con autorización del pediatra), dale un mate relajante o “gotitas mágicas”, o sea, algún antihistamínico. Ojo, no abuses, solo la dosis indicada.
  • Lleva para el camino una cartera grande donde puedas meter tus cosas y lo que pueda distraer a los peques: cuentos, muñecas, videos, etc. Todo ello pensando en el tiempo que durará el traslado (si es muy largo, ve bajándote unas cuantas horas de sus series preferidas).
  • Si toma biberón todavía, aunque creas que en el camino te darán agua, asegúrate llevando un par de botellitas, nunca se sabe lo que puede pasar.
Como te dije en el anterior post: mucha paciencia. Un viaje, por más que lo haya hecho muchas veces, es una experiencia que rompe con lo que vive usualmente. Piensa en ti misma: ¿cómo te sientes en un avión, en una carretera, sin poder dormir a gusto ni estirar las piernas? Pues ellos, peor. Cariño, empatía son la clave. No es exceso de engreimiento, es ponerte en sus zapatos viajeros.
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