Cambio de Bebés



Todo estaba fríamente calculado, ya había ordenado la ropa de mi bebe para llevar a la clínica, pañalitos, toallas y todo lo necesario para estar 100% relajada, lo único que me tenía tensa y con el corazón a mil era la bendita cesárea que de tan solo pensar me ponía fría y pálida, solo quería tener a mi bebé en brazos y llevarlo a casa. Bueno para calmar un poco las tensiones me encargue de armar una mini mesita de dulces para las visitas que iban a conocer a mi bebé. Pueden pensar que es una locura ¿no?

¡ Pero no!

Este nacimiento se celebraba a lo grande!

Finalmente llegó la hora de entrar a sala de operaciones, para variar un ambiente tan frio…casi gélido. Hasta comencé a sentir nauseas pero de verdad hice todo lo posible para estar tranquila por mi bebé, una vez que recibí la epidural (que no me dolió) las tensiones desaparecieron.
¡
al fin viene! Quiero besarlo y tenerlo en mi regazo….

¿Perdón? ¿Besarlo? Así es señores con las justas pude besarlo y no pude tenerlo en mi regazo. El pediatra lo reviso y mi esposo pregunto si todo ok – efectivamente – todo perfecto.

Me sentí la mujer más feliz del universo, que más podía pedir en ese momento ¡ Nada solo agradecer por tener a un bebé sano y tener el respaldo emocional de mi esposo. Porque de ahí vino lo peor – Depresión post parto que se los contaré en otro post-

Piero nació a las 8.30am luego de soportar los dolores de la cesárea aproximadamente como una hora (el dolor más terrible de mi vida) me llevaron a la habitación y recién ahí pude ver a mi bebé. Era la primera vez que los medicamentos no hacían efecto, no sabía que estaba pasando. Mi esposo es doctor pero estaba tan emocionado por el nacimiento del bebé que se olvidó de pedir a la enfermera una dosis para el dolor que me consumía.

Ya a las 11 am recibí a mi familia….la verdad se los cuento pero solo para ustedes…Yo no quería ver a nadie. Solo quería que el dolor pase, quería estar estar en mi camita, quería amamantar a mi bebé y que no lo lleven luego de las 8.30 pm. Era un sentimiento terrible saber que estaba solito – y si llora, y si tiene frio, si se asfixia, y si le duele algo. Tantas cosas se me pasaron por la cabeza.

Al día siguiente aproximadamente a las 4.30 am me traen a Piero para supuestamente dar de lactar, me moría por hacerlo. Bueno yo lo vi y dije – ¿ él es Piero? Para eso la enfermera ya se había ido y estaba solo con mi esposo. Nos miramos el uno al otro y algo andaba mal. Ustedes dirán que los recién nacidos son todos igualitos pero ¡no señores! Todos tienen una marca, un rasgo o simplemente es instinto de padres (sobre todo de madres).

Me habían traído otro bebé, así como lo leen OTRO BEBÉ. No llegue a cargarlo, revisamos su piernita y no tenia la marquita pequeñita en la pierna derecha – NO ERA PIERO. En ese momento nos quedamos helados, no sabíamos que hacer. De pronto llego la enfermera y nos dijo – NOS OLVIDAMOS DE CAMBIAR EL PAÑALITO Y DE PEINARLO – De hecho el bebe (visitante) tenía más pelito que Piero. Me indigne tanto, quise llamar a mis amigos que trabajan en medios, llamar a mis padres y a mis suegros. Cuando supuestamente se fue a “cambiar pañalito y peinar al bebe” solo demoro 30 segundos y me trajo a Piero!
Yo que soy tan justa y reclamona pues me quede callada y hasta ahora no lo creo…
Me pregunto qué hubiera pasado si reclamaba y demandaba a las enfermeras de ese turno…todo quedo ahí….. Nadie dijo nada.

A los tres días me fui feliz de tener a mi bebé en brazos, olvide todo lo que había pasado. Me fui ansiosa y nerviosa pero bendecida por tan hermoso regalo.